Two knit stitches one purl stitch


While drawing I like to play podcasts, music, shows of who killed who with what, talent shows and also biographies and documentaries. The other day I was watching some mini documentaries of great women. Women with very difficult pasts and with a brutal inner strength that drove them to want more, achieve more and get out of the chaos of their lives. All these stories always have someone who said or did something for these heroines to tap into their inner strength to come out on top in a great way and later return the favor by inspiring us all.

I wondered about us, the thousands of simple women in our mundane world, who have not had a life worthy of a Nobel Prize or anything like it. I began to review the lives of my women, the women I know and love, including my own. Each of us has had our struggles and we are all woven together by threads of our own and others who have pushed and enriched us. These contributions that lift up or tear down, that are from other people's experiences or from our own, they all are interwoven with each other forming the fabric of our story.

The fabric of my story is made with threads of my genetics, one thread for each ancestor who inherited me parts of my body, another thread for part of their characters and more threads for the defects that have passed through the generations. They have also woven threads of fears, of triumphs, of loneliness and joy that have passed through each person until they´ve reached me.

Then there are the threads of people who have touched me, threads that have reached my mind and soul. How many teachers, friends, how many people have tangled their threads in my story? How many times in my story has someone said something and my mind has expanded like a supernova. Each of these experiences are thousands of threads interwoven with more stories.

Trying to forget or undo what has happened to us, is like trying to remove one thread from the millions that entangle the fabric that makes us. Maybe that terrible thread is holding a thread of immense happiness and to remove that pain would also remove that special moment of joy.

We are and are made of every thread. We owe ourselves to each thread. It is the set of threads that make us. There is no good thread o bad thread. It is a weaving full of nuances, beautiful, necessary. And the weaving goes on. It is necessary to look for interesting interactions that can contribute to our elaborate textile.

Imagine that each thread is a different color. A thread for each of my sorrows, a thread for each of my loves, a thread for each loss, a thread for each time I lost myself, a thread for each time I found myself. A thread for each life that has touched my heart, a thread for each time my heart has broken. How many of my threads will be in other people? What color will they be?

For now, I embrace all those who have given me a thread to make the fabric of my story. It is not a story for the Nobel Peace Prize, but it is mine, it is unique, it is important and it is beautiful. Red, pink, orange, gray, blue... A magical weaving that at some point I did not see fully and only found the sad threads, the ugly threads, the wool threads that itch and bothers. I hope not to get lost in these threads ever again. Look at a purple thread! Whose could it be?

 

Dos derechos y un revés

Mientras dibujo me gusta poner de fondo podcasts, música, programas de quién mató a quién con qué, programas de talento y también biografías y documentales. El otro día estaba viendo unos mini documentales de grandes mujeres. Mujeres con pasados muy difíciles y con una fuerza interior brutal que las impulsaba a querer más, a lograr más y a salir del caos de su vida. Todas estas historias siempre tienen a alguien que dijo o hizo algo para que estas heroínas metieran mano a su fuerza interior para salir delante de una manera excelsa y más tarde devolver el favor inspirándonos a todos.

Me pregunté acerca nosotras, las miles de mujeres sencillas en nuestro mundo mundano, que no hemos tenido una vida digna de un premio Nobel ni nada que se le parezca. Empecé a repasar la vida de mis mujeres, las mujeres que conozco y quiero, incluida la mía. Cada una de nosotras hemos tenido nuestra lucha y todas estamos tejidas por hilos nuestros y de otras personas que nos han empujado y enriquecido. Estas aportaciones que levantan o tumban, que son de experiencias ajenas o de la nuestra propia, que se entretejen unas con otras formando el tejido de nuestra historia.

El tejido de mi historia está hecho con hilos de mi genética, un hilo por cada antepasado que me heredó parte de mi cuerpo, otro hilo por parte de sus caracteres y más hilos por los defectos que han pasado por las generaciones. Ellos también han tejido hilos de miedos, de triunfos, de soledad y alegria que han pasado a través de cada persona hasta llegar a mí.

Luego están los hilos de personas que me han tocado, hilos que han llegado a mi mente y mi alma. Cuántas maestras y maestros, amigas y amigos, ¿cuánta gente ha enredado su hilo en mi historia? Cuántas veces en mi historia alguien ha dicho algo y mi mente se ha expandido como una supernova. Cada una de estas experiencias son miles de hilos entretejidos con más historias.

Tratar de olvidar o deshacer lo que nos ha pasado, es como tratar de quitar un hilo de los millones que enredan el tejido que nos hace. Igual y ese momento fatídico, quizá ese hilo terrible está sujetando un hilo de felicidad inmensa y quitar ese dolor también quitaría ese momento de dicha tan especial.

Somos y estamos hechos de cada hilo. Nos debemos a cada hilo. Es el conjunto de hilos que nos hacen. No hay hilo bueno o hilo malo. Es un tejido lleno de matices, bellísimo, necesario. Y el tejido sigue. Hay que procurar interacciones interesantes que puedan aportar a nuestro elaborado textil.

Imagina que cada hilo es de un color diferente. Un hilo por cada una de mis penas, un hilo por cada uno de mis amores, un hilo por cada pérdida, un hilo por cada vez que me perdí yo, un hilo por cada vez que me encontré. Un hilo por cada vida que han tocado mi corazón, un hilo por cada vez que mi corazón se ha roto. ¿Cuántos hilos míos estarán en otras personas? ¿De qué color serán?

Por lo pronto abrazo a todos los que me han regalado un hilo para hacer el tejido de mi historia. No es una historia para el Nobel de la paz, pero es mía, es única, es importante y es bella. Rojo, rosa, anaranjado, gris, azul… Un tejido mágico que en algún momento no veía completo y solo encontraba los hilos tristes, los hilos feos, los hilos de lana que pica y molesta. Espero no perderme en estos hilos nunca más. ¡Mira un hilo morado! ¿de quién será?

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