The magic is in the details!


The Olympic Games are over and as every 4 years (or five) we are left with beautiful and terrifying images of young people struggling to obtain something they already deserved before competing. I imagine the hours, the pain and the daily effort, to transform their bodies into perfect machines. The discipline they have to have to go from being ordinary beings to magical beings. These magical beings probably started their careers as children. Someone decided they had something special and supported their love for that discipline. And then they had several people pushing, pushing so that the magical being wouldn't falter when they were tired, when they didn't want to be special anymore. Someone would talk to them when the magical beings felt like being ordinary teenagers. The magical being had to have people whispering words to her that would remind her of her passion and develop her sense of failure, of not measuring up, of reaching the top or dying on the way. In time surely these magical beings no longer needed those people as those whispers were already coming from within. It hurts, "it doesn't matter". I'm tired, " I don't care ". I don't want to do this anymore, " I don't care ". I am afraid, " I don't care ".

There are magical beings in many other elite disciplines with high standards of perfection. Musicians, dancers, scientists, painters, etc. Hours of work to perfect an art. Hours of fighting the whisper that pushes them to give more and more. Do these magical beings also have the little bitchy voice*? The little bitchy voice is the one that says, you won't be able to, you're not good enough, no one loves you, you're horrible... I think everyone has it. How will they deal with it? Will their whisper "I don't care" be more dominant than their little bitchy voice?

I'll have to interrogate a magical being. It will be most interesting.

As a common being, I also have an "I don't care" whisper. In my case the bitchy little voice and the "I don't care" whisper are like judges in a talent show and always have something to comment on. For example, in this instant. The little bitchy voice tells me, don't write anymore, nobody is interested in this, don't even think of writing very personal things, what will they think of you... And the whisper "I don't care" says, I don't care about your excuses, you said you were going to write about yourself and your world to know yourself better and leave your loves and your torments out to encourage love for yourself and now you have to do it, I don't care how you feel and what others think.

The whisper helps me to keep doing the goals I set for myself, painting, writing, the store, my relationship with my husband, my relationship with my family, my relationship with my friends. She alone, I feel can be a friend, she writes my intentions in stone. The trick is in my intentions. The more I love myself (hours and hours of therapies, classes, courses, tears, medicines, this blog etc.) the better, healthier and more positive intentions for me will be written in the stone of the whisperer. And therefore the little bitchy voice, which will still be there, will not have so much weight. Likewise, if I don't love myself, the intentions will be: don't paint, don't write, fight, shut up. And the whisper will be different, I will say I want to paint and the whisper will be, I don't care, you said you weren't going to paint anymore. The magic is in the details!

Here I leave these little questions and I'm going to paint for a while.

What is your little bitchy voice telling you right now?

What is your whispered "I don't care" saying to you right now?

How much importance do you place on the little bitchy voice?

What do you feed your "I don't care" whisper, what intentions do you give it?

And finally, answer the following question and then reread the first paragraph.

Is your "I don't care" whisper made of things that are good for you, according to you or according to others?



 

¡La mágia está en los detalles!

Terminaron los Juegos Olímpicos y como cada 4 años (o cinco) nos quedamos con imágenes lindas y aterradoras a la vez de jóvenes luchando por obtener algo que ya merecían antes de competir. Me imagino las horas, el dolor y el esfuerzo diario, para transformar sus cuerpos en máquinas perfectas. La disciplina que tienen que tener para pasar de ser seres comunes a seres mágicos. Estos seres mágicos probablemente comenzaron su carrera cuando eran niños. Alguien decidió que tenían algo especial y apoyaron su amor por esa disciplina. Y luego tuvieron a varias personas empujando, presionando para que el ser mágico no flaqueara cuando estaba cansado, cuando ya no quería ser especial. Alguien le hablaba cuando el ser mágico tenía ganas de ser adolescente común. El ser mágico tuvo que tener personas que le susurraban palabras que recordaran su pasión y desarrollaran su sentido al fracaso, el de no estar a la altura, el de llegar a la cima o morir en el camino. Con el tiempo seguro estos seres mágicos ya no necesitaban a esas personas ya que esos susurros ya venían de adentro. Me duele, “no importa”. Estoy cansada, “no importa”. Ya no quiero hacer esto, “no importa”. Tengo miedo “no importa”.

Hay seres mágicos en muchas otras disciplinas de élite con altos estándares de perfección. Los músicos, bailarinas, científicos, pintores, etc. Horas de trabajo para perfeccionar un arte. Horas de pelear al susurro que empuja a dar más y más. ¿Tendrán, también, estos seres mágicos a la vocecita cabrona*? La vocecita cabrona es la que dice, no vas a poder, no eres suficientemente bueno, nadie te quiere, eres horrible… No creo que nadie no la tenga. ¿Cómo lidiarán con ella? ¿Será que su susurro “no me importa” es más dominante que su vocecita cabrona?

Tendré que interrogar a algún ser mágico. Será de lo más interesante.

Como ser común, también tengo un susurro “no me importa”. En mi caso la vocecita cabrona y el susurro “no me importa” son como jurado de concurso y siempre tienen algo que comentar. Por ejemplo, en este instante. La vocecita cabrona me dice, no escribas ya, nadie le interesa tanta cosa, no se te ocurra escribir cosas muy personales, que van a pensar de ti… Y el susurro “no me importa” dice, no me importan tus excusas, tu dijiste que ibas a escribir acerca de ti misma y tu mundo para conocerte mejor y dejar al aire tus amores y tus tormentos para fomentar el amor hacia ti misma y ahora lo cumples, me da igual cómo te sientas y que opinen los demás.

El susurro me ayuda a seguir haciendo las metas que me propongo, pintar, escribir, la tienda, la relación con mi esposo, la relación con mi familia, la relación con mis amistades. Ella sola siento que puede ser amiga, escribe en piedra mis intenciones. El truco esta en mis intenciones. Entre más me quiera (horas y horas de terapias, clases, cursos, lárgimas, medicinas, este blog etc.) mejores intenciones, más sanas y positivas para mí se escribirán en la piedra del susurrador. Y por ende la vocecita cabrona, que ahí seguirá, no tendrá tanto peso. Así mismo si no me quiero, las intenciones serán, no pintes, no escribas, peléate, cállate. Y el susurro será diferente, yo diré quiero pintar y el susurro será, no me importa, tu dijiste que ya no ibas a pintar. ¡La magia está en los detalles!

Aquí dejo estas preguntitas y me voy a pintar un rato.

¿Qué te está diciendo tu vocecita cabrona ahora mismo?

¿Qué te dice tu susurro “no me importa” ahora mismo?

¿Cuánta importancia le das a la vocecita cabrona?

¿De qué alimentas a tu susurro “no me importa”, que intenciones le das?

Y por último, contesta a la siguiente pregunta y vuelve a leer el primer párrafo.

¿Tu susurro “no me importa” está hecho de cosas que son buenas para ti, según tú o según los demás?

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